lunes, 24 de enero de 2011

"La sonrisa de ese punky". Primer paso para enfrentarte al pasado.

En una tarde gris de Enero, entre el bullicio de la gente.
Nuestra protagonista femenina, y anónima, avanzaba por las calles de la capital, dejándose llevar por la marea que suele arrasar ese lugar.
Le viene a la cabeza todos los momentos que han vuelto de repente a ella, convirtiéndose en una obsesionada.

Un año antes de esta repentina obsesión

"¿Qué le vamos a hacer?", "se veía venir...", "a seguir adelante, ¿no?".
Intenta convencerse de que aquel prematuro adiós fue bueno, en vez de malo. Busca saber que las cosas positivas de este suceso, pero por más que le da vueltas, peor se siente y más grande tiene el nudo en la garganta.
Para colmo en dos semanas le tendrá que ver. Por lo menos estarán los demás, ¿no? Podrá estar en la misma fiesta que él, pero ignorándole. Sí, tiene que poder. Al fin y al cabo él ha sido el niñato.
Antes de darse cuenta, está sonriendo. Antes de darse cuenta, le quedan unos días más de simple vacío para enfrentarse cara a cara al pasado.
Y esa corta semana pasa entre risas, proyectos, estudios y metas.
El mismo día antes del temido reencuentro, aunque sólo hayan sido dos semanas después de esa decepción, se mira en el espejo y sonríe.
Se jura así misma sonreír el triple en la fiesta que le espera en menos de 24 horas.
Lo que no sabe es que se olvidará de su promesa y sonreirá por otro motivo.
Digamos que un punky tendrá algo que ver...

domingo, 16 de enero de 2011

"La sonrisa de ese punky". Sonrisas de la infancia.

Ella es una chica normal, pero diferente, raro no es, ¿no?
Se pasa la vida riendo y disfrutando de aquello que está en sus manos.
¿Su virtud? Nunca desaprovecha ninguna oportunidad. Aunque a veces a esta "virtud" se le ha dado el nombre de defecto, gracias a aquellas personas que todo el mundo tiene en su rutina como "amigas".

Sueña. Nunca deja de soñar. Con cosas, muchas cosas, que cree que le harán alcanzar, cada una de una manera, el poder decir "Soy feliz".
Hay una sonrisa, una canción, unos recuerdos, una ilusión: un chico dentro de estos sueños.
Pero, para esta historia habrá que remontarse a muchos recuerdos...
Maniobra del destino, o eso quiere pensar ella.
Después de una pequeña historia, pero inolvidable, allí estaban los dos...
Momento en el que ella se resguardaba del frío de una tarde de domingo, y él estaba con ella. ¿Pero ella? Buf. Ella estaba con otro en la cabeza, "otro" que terminó siendo un recuerdo: como siempre. Y eso, el ser un simple recuerdo, es lo que más teme ahora, el final que hace que todo termine igual que siempre.
Hay nieve, y ella está con el pelo alborotado, ridículamente empapado.
El grupito de amigos se ríe, ella se ríe, él la mira y sonríe como si se enterara de los demás. Pero sólo se queda sonriéndola a ella. Regalándole su sonrisa.

En el otro lado, en la misma pandilla.
Ella hubiera querido que él estuviera allí, con ella. Si estuviera, habría sido mejor, aunque  hoy está siendo una gran tarde, ese tipo de tardes que con el paso de los años llamará "viejos tiempos". Un claro ejemplo que de poca cosa puede salir mucho.
Siguen haciendo locuras, se oyen risas. Ahora están "luchando" como si fuera una película de acción cutre y mal grabada. Pero se lo pasan genial.
Todo esto le recuerda a aquel grupito de cinco niños con siete años cada uno en el que... "Aquí estamos, los cinco niños de siempre con más amigos, mi mejor amiga, estos dos locos que se ríen y aquel con la misma cara de niño de siempre. Pero, ¿me está mirando? Sí, me está mirando. Qué sonrisa tiene. Y la verdad es que se ha convertido en un punky muy guapo"...