viernes, 5 de agosto de 2011

Unos cuarenta hilos rojos.

Cualquier pregunta sobre la felicidad es difícil de responder.
Podemos interpretar la felicidad como millones de risas, millones de chistes, e incluso, resumirla en 10 días o en una palabra.
Un despertar increíblemente cansado, un "pon un bombero en tu vida", unas bolsas de basura que para nosotros son mucho más que eso, el uso masivo de imaginación, clases en las que uno se podía dormir...
Un "rabiosa" para un bombero, un baile de frutos, una rutina a ritmo de dos cafés y una Coca-Cola por día, una canción cantada a modo de playback, unos indios amarillos, el intentar revivir a Ana a base de RCPs, un "te voy a dar la extrema unción", unos chinos rojos, un "estáis hechas unas cotorras", una pechá de sonrisas y un muchito de Coca-Cola para las malagueñas.
Una Eme, dos, tres, ¡y cuatro!
Alicante, Málaga, Valencia, Salamanca, Murcia y Madrid.
Una canción de Disney, unos despertares amables, un momento de jabón y agua que te une a ella, el Bob Esponja que nos marcó y un par de niños que nos hicieron felices a todos.
Un "¿por qué no ser amigos?" y dejarlo todo a un lado.
Un "Good morning", su sonrisa y su guiño.
Una aventura colgando de arneses, un "me ha picao' un pollo", un hilo rojo que me une a todos ellos.
Maletas y mochilas fueron preparando nuestro adiós.
¿Y ahora?
Ahora, tan sólo déjame pensar que sigues conmigo.
Unos azules castigados sin disfraz, un waka-waka con una valenciana, una promoción de su buzón, un merequeté, un tío Pep, una vaca lechera...
Unos 10 minutos sin parar de reír.
Recuerdos que se hacen llamar Felicidad.
Son tantos que ya no sé si alguna vez los llegué a soñar.
Podemos interpretar la felicidad como millones de risas, millones de chistes, e incluso, resumirla en 10 días o en una palabra: Guadarrama.

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