miércoles, 14 de septiembre de 2011

2 cm.

Ella se acerca.
La imaginación la deja ver una estación: siempre supo que ése era su lugar en el mundo.
Entre trenes que llegan desde lejos y otros que se van aún más allá.
Se para. Junta sus piernas dejando al aire sus zapatillas de aventura. Una gran imagen, y, con ésta, recuerda un cartel azul que publicaba a dónde se dirigía aquel verano.
Pero, de repente, le ve y, en ese mismo instante, un escalofrío le recorre el cuerpo. Se da cuenta de todo.
Ahí está él.
Ahí está ella.
Sin más, como he dicho, se acerca. Se acercan.
Como dos cuerpos que se han buscado durante meses.
Como las dos partes que se complementan de una misma historia.
Él se funde en su mirada. Ella mientras tanto en su sonrisa.
Tan sólo una fina línea de dos centímetros ahora les separa.
Es lo que tiene la distancia.

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