miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿Dónde queda el color?

Ella busca y no tiene el color que le pertenece.
Siente que se muere al ver sus pasos y no ser tan independiente, o por lo menos como antes...
Asume el control de su vida.
La mira, pone cara de asco y baja la vista.
El diario echa de menos sus palabras, añora el olor a bolígrafo que sus puños dejaban día a día entre sus páginas...
Pero, ¿qué le iba a hacer? De blanco y negro aquella competencia iba pintando su rutina...
Movimientos sin sentido con una música de fondo... Pero no puede evitar observarla de reojo.
Escala y escala por poder superarla...
Competencia.
Más competencia.
De tanto corregirse tiene los pies destrozados... Intenta conseguir el arte que ella hace, pero se queda muy, muy abajo...
Le duele, dentro de ella va creciendo un agujero que le come.
Ya nadie es su apoyo. La soberbia que le quedaba le fue arrastrando a una dura soledad.
Y así pasaba el calendario. Rutina que se convertía en una lucha continua y estúpida.
Hasta que un reflejo la cautivó. Sentada frente a aquel espejo...
Reconoce a aquella chica... Y, entonces, se deja caer por un pequeño abismo.
Quizás lo más duro sea competir contra una misma.

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