jueves, 5 de mayo de 2011

Amargo sabor a vida.

He perdido un Metro, dos, e incluso, tres...
He llegado a despedirme de las fuerzas de seguir luchando contra mí, contra ellos y contra el mundo.
Acabo de perder a mi granjero de ojos azules y ya no sé si SE BUSCA. No tengo ni idea de dónde se fue.
Me espera Inglés, Latín y Griego.
Fuera de cobertura. Una raya de batería.
Frikadas provenientes del mismo sitio.
Inutilidad.
Hagamos de esto un drama, una película taquillera de los años '80 y sigamos con el cuento.
Guiones y besos insustanciales.
Cosas que ocurren porque sí... o porque no.
Nada que valga más la pena que levantarte después de una gran caída, aunque cojees. Aunque tu pierna diga "PROHIBIDO PASAR".
Aquello que apartas, por lo que escoges.
Un "momento guay" de tu vida que empiezas a entrañar y que, lo siento, pero ya no está aquí.
Un "-¿Qué? -¡QUE TE QUIERO!" enfundado en un abrazo.
He llegado a ignorar el significado de aquello que siempre me rodeó y ahora mismo, se replantean demasiadas cosas. Y a la vez.
Y venga, otra vez el drama.
Otra vez esa "mala racha" de visiones insignificantes y pesimistas de la vida, que trafican con millones de sonrisas.
Ya no hay adicciones.
Ya no hay ese alguien.
Ya no hay Best Friends Forever.
Ya no hay oídos que me oigan, sino lectores ansiosos de historias.
Ahora mismo es un momento al que le he etiquetado como "cambio".
Un cambio raro y duro, pero un cambio como otros muchos que viví.
Desaparecen cosas y se vacía esto.
Aún así, sigue faltándome champán para brindar por todos los buenos momentos vividos...
...Y que me quiten lo bailao'.

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