Mi abuelo me diría que no te lo contara porque así me lo guardarías... pero, te lo voy a contar porque siempre fui una niña muy chismosa y como decía Él: un demonio.
Pero ahora, ya sé andar y, abuelo, sé bailar. Sé que te encantaría verme bailar. Lo sé. Sé que te encantaría verme llorar de alegría cada nochebuena. Y lo peor de todo es que sé que te encanta cuando salto recorriendo tu antigua casa gritando mis proyectos, mis viajes... Lo sé. Me has faltado, pero sé que estás ahí. Y ahora que no tengo tiempo, es a mí a quien le toca despedirse.
Espero que te lleguen todos mis susurros de buenas noches, y que veas todas las sonrisas que te dedico tras un triunfo.
Ahora, me voy a dormir y dentro de unas horas, estaré preparada para vivir un sueño.
Gracias, abuelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario