jueves, 19 de enero de 2012

A toques de piano.

Con frío en el aire y el viento golpeándole en la cara, baja la calle transitada sola. Abrigo de invierno, deja arrastrar los pies porque ya está cansada. Y en algún remoto momento llegará a pensar que está harta, pero no lo hace, porque sabe que quedan muchos días como ése, incluso peores, y que no se rendirá tan fácilmente.
Me gustaría decirle que no se preocupe, pero desde aquí arriba no puedo. Por mucho que le gritara que se olvide de todo, lo más profundo de mí sabe que no me oiría. Me lleno de rabia y las lágrimas que en mí empujan a ella le resbalan ya por las mejillas. Se me parte el alma ver en lo que quizás se está convirtiendo.
Le intento hacer llegar que los días malos se afrontan y superan para dar paso a un sol que saldrá de nuevo.
Más cabezona que yo, aprovecha su joven rebeldía y se olvida de que la miran Claro que la miran. Las lágrimas la dejan una máscara salada que, según ella, atrae todas esas miradas. El optimismo estaba bajo mínimos, pero yo le chillaba, una y otra vez, que, por favor, no se perdiera, que no dudara en si era feliz, que todo llegaría, que eligiera e hiciera sus propias elecciones, que sonriera, que bailara una vez más...
Con ella vi cómo el tiempo nos esclaviza.
Presa dolorida de sus lágrimas y pesadillas siempre he sido.
Tan sólo recuerdo gritos, la llamaba a ella, le tiraba del brazo, tan sólo intentaba que recuperara lo olvidado, y lo dejado. Que volviera a mi lado...
... Que fuera lo que un día fue: yo.

lunes, 16 de enero de 2012

I've spent all my years in believing you.

Cojo el bolígrafo de nuevo para hacer una oda a la música.
Esta vez, los altavoces retumban en mi cuarto y mis padres no se quejan. Chapurreo palabras en inglés como si de un concierto privado se tratara. Quizás me gustaría hacérselo a esa persona...
"Take a look in the mirror and cry", eso dice la canción, aparte de las otras frases que me llenan. Los coros poco a poco hacen que gire, salte e improvise con fuerza una coreografía sencilla y simple pero privada. Ésta es sólo para mí.
Mi amigo Mercury tiene su propio eco en mí. Y con esta canción me llena.
Pausa para coger aire y sonreír. Me miro al espejo pero no lloro, no es momento para ello.
Voy a por TI, me como el mundo si hace falta.
Es lo que hoy me ha inspirado.
Alguien me dijo que se vive más feliz con música. "Y tanto", pensé. En algún lado leí que la causa de esto era que sencillamente nos daban ganas de cantar y bailar. ¿Bailar? "Siempre tengo ganas de bailar", bromée.
Y  ahora por mí misma lo estoy comprobando.
Me resulta difícil explicar por qué, me resulta difícil hacerme entender y tan sólo me queda un consejo: Vivid con una sonrisa y no dejéis de lado la música. A veces ella es la única que te comprende y otras muchas, la única capaz de subir tu ego y de ensanchar esa sonrisa tímida que tantas ganas de salir tiene.

lunes, 9 de enero de 2012

He dicho.

Bajo un poco el volumen. Estopa. ¿Estopa? Llevo toda la tarde/noche con canciones que ni siquiera me acordaba de saberme la letra. Y Estopa canta una de ellas.
Chupo con nerviosismo la tapa del bolígrafo que una larga historia guarda. Los recuerdos se han escapado de su caja y me rodean. Mientras tanto yo, sentada en el suelo, los acaricio y viajo un poco en el tiempo.
Una carta que termina en la papelera y a mi lado una botella para ahogar mis penas.
Dedicatorias, entradas, tickets, recuerdos de películas, billetes de tren y también de avión y unas gafas 3d a las que ya no me atan las mismas cadenas.
He traficado con fotos y con historias. Éstas son tantas que me da vergüenza reconocerlas todas.
El cuello de una camiseta amarilla, millones de referencias a París, el recordatorio de mi primera actuación, un diploma, un trabajo y, entre tanta mierda, un pos-it amarillo que tanto mereció la pena.
Innumerables recuerdos me llegan. Cada uno me refresca la memoria y me llena de aquellos sentimientos que terminé perdiendo. Costumbre, puede ser. Me acostumbré a tantos que a veces ya no duelen. Pero repito, a veces.
Alguien no hace mucho que quizás la forma de curar las heridas es dejando éstas abiertas o que llorar a veces podría ser muestra de superación.
Dolor. Superación. Insatisfacción. Miedo. Fuerza. Agobio. Cansancio. Ilusión.
Y te echo de menos.
Echo de menos tantas cosas de ti que ya ni me quejo. Tu fácil forma de quererme, tus palabras de enamorado a cada media noche o el verte trajeado.
Ya no es por ti, sino por mí.
Gracias por formar parte de mi pasado.