Esta vez, los altavoces retumban en mi cuarto y mis padres no se quejan. Chapurreo palabras en inglés como si de un concierto privado se tratara. Quizás me gustaría hacérselo a esa persona...
"Take a look in the mirror and cry", eso dice la canción, aparte de las otras frases que me llenan. Los coros poco a poco hacen que gire, salte e improvise con fuerza una coreografía sencilla y simple pero privada. Ésta es sólo para mí.
Mi amigo Mercury tiene su propio eco en mí. Y con esta canción me llena.
Pausa para coger aire y sonreír. Me miro al espejo pero no lloro, no es momento para ello.
Voy a por TI, me como el mundo si hace falta.
Es lo que hoy me ha inspirado.
Alguien me dijo que se vive más feliz con música. "Y tanto", pensé. En algún lado leí que la causa de esto era que sencillamente nos daban ganas de cantar y bailar. ¿Bailar? "Siempre tengo ganas de bailar", bromée.
Y ahora por mí misma lo estoy comprobando.
Me resulta difícil explicar por qué, me resulta difícil hacerme entender y tan sólo me queda un consejo: Vivid con una sonrisa y no dejéis de lado la música. A veces ella es la única que te comprende y otras muchas, la única capaz de subir tu ego y de ensanchar esa sonrisa tímida que tantas ganas de salir tiene.
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