Negro del luto de mi corazón envuelto. Que de momento, voy andando como si tuviera un hada y, también, como si me hubiera mirado un tuerto.
Resuenan las campanas; las tres de la madrugada, y tan sólo traen recuerdos. Dos zumbidos a la luz de la luna llena y, por aquí, viajan las penas.
Gasolina, tus sonrisas y una llama que prenda.
Que te fuiste lo sé, dónde estás es el problema.
Mi subconsciente no es capaz de olvidarte, y apareces en mis sueños.
Se me traban las palabras. Aparecen las lágrimas.
El dolor me ahoga, mis piernas me frenan.
Y como un resurgir de mi alma aparezco. Es así como vivo "mi Renacimiento".
Basta ya de lamentos en el fondo de una copa.
Se acabaron, por favor, las noches, y el miedo a pasarlas sola.
Terminemos con esta sensación de ser una tonta.
Una del montón. Una casilla más de "la Oca".
Cansada de ver cómo todo son simples jugadas.
Disfruto escribiendo que, para la vida, soy una negada.
La fuerza de Telémaco a levantarse de la silla.
El valor de Príamo al mirar a los ojos de Aquiles.
Oh, musa, que esta noche me has inspirado, dime, canta, cuenta... ¿Qué fue de aquellos sueños?¿Qué fue de aquellas ilusiones? Oh, musa, dime por qué me invade el miedo y por qué no relleno los folios con mis altercados.
Hija del dios Zeus, cuéntame, por favor, si fue por mi pasado que desvivo mi presente y odiaré mi futuro.
Dime, musa, dime, canta, cuenta... ¿Qué fue de aquella bailarina? ¿Qué fue de su sonrisa? ¿Y dónde quedó su mirada llena de chispa?
Renace, y el mundo lo nota.
Pisa fuerte con sus Nike y el ritmo le sobra.
Corazón roto, un adiós que no será un hasta pronto y una cicatriz.
La ciudad no descansará. El mundo ni respirará.
Se ha escapado un monztruo y nadie le impedirá ser feliz.
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