Voz alta y resonante,
de un amigo me llegaba
un poema escalofriante,
del que no se atrevía a decir palabra...
Hoy te quiero yo contar
la nostalgia que yo tengo,
que no es más que despertar
en tus ojos, en tu cuerpo.
Mil noches pasarán
con los mismos sentimientos,
¿qué es la rosa sin rosal,
sin espinas ni lamentos?
Si tu amor no ha de llegar.
Y sí, el vino a la vid,
entonces he de juzgar.
Que el amor no es ser feliz.
Soy feliz cuando te tengo
cuando ríes, cuando sueño,
cuando vienes, cuando vengo,
si te empeñas, yo me empeño.
A quererte desde hoy,
a que mires en ti dentro,
pues eso es lo que soy
cuando escribo, cuando pienso.
Pero el pensar ya se acabó,
igual que Eolo, igual que el viento,
porque al quererte terminó
toda mi voz, todo mi aliento.
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