domingo, 21 de noviembre de 2010

Tú puedes.

Hoy, un boli verde escribe aquello que tanto quiso decir.
Sentada frente a millones de mitos, se cansó de asumir que la historia perfecta jamás llegará.
Se hartó de vivir en el hipotético caso en que eses "Zeus" es ella.
En el caso donde quiere lo que quiere, da un chasquido y ya lo tiene.
Da otro y desaparece.
Se ha enfrentado a Afrodita, Hera y demás diosas por un momento..
Ha discutido con Aristóteles acercándose, así, un poco más a Platón.
Cierra todos los cuadernos, archiva todos los esquemas, se queda con ellos en la mente...
..."Venga, campeona, tú puedes".

lunes, 15 de noviembre de 2010

¿Y por qué no Brooklyn?

En un pequeño pos-it amarillo lo podía encontrar todo.
Estaban en él las respuestas a todas, o casi todas, sus dudas.
Viajaba con su diario en la mano, con la mirada en otra mirada... con un bolígrafo cansado de escribir siempre lo mismo, y ahora relataría la mayor aventura que viviría aquel diario forrado de un color azul.
¿Puede ser?
Se sienta en el asiento 16.
Se abrocha el cinturón.
Y le vienen a la cabeza sus palabras.
"¿Nos vamos a vivir a Brooklyn?" "¿Tú y yo?"  "Sí, no necesitamos nada más..."
Esos breves recuerdos que le pasan por la mente dibujan una sonrisa floja que es incapaz de disimular.
Ahí la tenías. Ansiosa de vivir una aventura.
Esperaba sentada con él a su lado. Mientras que una voz interrumpía el tranquilo momento que estaba viviendo...
"Próximo destino: Nueva York"

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Una nueva generación.

Esto empieza con el mismo principio de siempre, "en un lugar muy cercano...". La lejanía de ese lugar se fue perdiendo a medida que avanzaban generaciones.
Brillante e inocente mirada de una chica sentada en un banco de la calle, mientras la gente pasa pisando las hojas caídas del otoño.
Se abriga, y se muerde las uñas.
Hace no mucho tiempo llegaba la primavera y con ella nuevos sentimientos que florecían en su estómago, nuevas experiencias que no sabía que llegarían a suceder...
¿El motivo? Cuál iba a ser el motivo... Pues él. ¿Qué motivo esperabas encontrar?
Todo viene como el cuento con el que siempre soñó.
Entre notitas de clase, nervios de exámenes, tardes perdidas entre números y números intentando no distraerse en su compañía. Esperando un final feliz y un comieron perdices, que, sinceramente no llegó.

Iba pasando el tiempo y escuchó un primer "te quiero" mientras que de su boca ya habían salido millones de "te amo". Infravalorando las palabras por las que mucha gente mata.
Paso a paso. Dijo tener "novio".
"Papá, mamá, llevo un mes con él y siento que es el amor de mi vida" Qué típico sentirte así por alguien dos años mayor que tú. Y los padres, enloquecieron con sus quince años.
Era de esperar que en aquel rápido tren apareciera algún descarrilamiento.
Paseos por la oscura ciudad agarrados de la mano...
Noches sin padres en casa.
Una primera vez, e, incluso, unas siguientes primeras veces...
Sopla las trece velas de su tarta acompañada por él, en otro cumpleaños más, quizás el más importante.
El último sola, por lo menos.
Llega el otoño y, con él, el frío, las hojas caídas, lluvias, vientos, y noticias un poco impactantes...
Llora mirando a la gente pasar.
Se ha ido de casa, por tan sólo una tarde quiere estar "sola".
Habrá que comer por dos.
Resuenan en su cabeza las palabras que nunca pensaría decir con tan sólo trece años..."Papá, mamá, creo que estoy embarazada" En efecto.
Una más que se suma a la moda de no prevenir.
Una más que se cree madura antes de crecer.
Una más.
Me duele pertenecer a esta generación que poco a poco va tomando las calles.
Señores, ésta es la generación a la que estamos dejando paso...

lunes, 8 de noviembre de 2010

Un autobús cualquiera.

Empezaba a caer la tenue lluvia por el cristal del autobús. Mientras ella sacaba su bono de viajes de una funda ya vieja anaranjada. Fito en sus orejas y el poema de Chinato recorriendo sus venas...
Poco queda ya.
Levanta el pie, saluda al conductor y se adentra en un mundo público de miradas que ocultan opiniones.
Críticas para pasar el rato, adinivar de dónde viene y a dónde irá.
Se sienta pensando que debería tener un libro en sus manos...
Todo es tan raro.
Planea cómo llegará a su casa, qué hará, hoy, sinceramente, no tiene ganas de escribir. Tiene miedo de lo que pueda llegar a decir.
De frente el tópico de cada día. No sabe qué tiene. Siempre habrá un hombre cuarentón. O, lo que es peor, un "viejo verde" que le mire a los ojos de ese mismo color y oír las palabras que deja soltar.
Siempre con las mismas.
A veces, por ese intento de piropos que terminan siendo groseramente horteras, se siente como una muñeca.
Una muñeca sucia que tan sólo es capaz de llamar la atención de aquellos que se sienten solos y valoran aquello que no han tenido ni podrán tener, ya no hay vuelta atrás.
Ya no se maquilla, ya ni sonríe en público. No quiere volver a escuchar a ningún señor "educado" que quiera demostrarle lo bella que le parece. No.
Se sienta de espaldas a este tipo de caballeros que, esta vez, se han sentado en el fondo del autobús.
Se vuelve a sumergir en su propia música. Nadie podrá amargarle la vida por el miedo a ser mal querida.

jueves, 4 de noviembre de 2010

A veces.

A veces tan sólo necesitamos un lápiz para poder manipular aquello que no nos gusta en nuestras vidas.
A veces, simplemente cogemos y apartamos la vista de todo lo que poco a poco nos va aplastando.
A veces, nos creemos los protagonistas de una película sin pensar que otras personas merecen también un final feliz.
Y otras muchas, olvidamos aquello que nos agobia y oprime, para ocuparnos de lo más estúpido y absurdo que pueda llegar a pasarnos por la cabeza...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Miradas.

Unos ojos que apuntan hacia la pantalla gigante donde es proyectada su película favorita, haciéndole emocionar.
Aquellos que observan sus alrededores a través de un cristal de aquel autobús 26, esperando encontrarle por la calle.
Miradas de color. Miradas teñidas de azul. Miradas teñidas de verde. Miradas en un triste Blanco y Negro.
Miradas que en otras son clavadas... esperando a que el otro se acerque un milímetro más.
Miradas de deseo. De felicidad.
Aquella mirada que rebosa lágrimas sin parar...
Pequeños gestos descritos por ellas.
Que escriben tantos recuerdos, tantos momentos. Con sólo una. Sonríe. ¿Sonrío?. Ejem. Sonrío.
Simples miradas que dejan escapar las palabras que por tu mente poco a poco pasan.
Miradas que intentan ser vistas, difuminadas por un oscuro color de maquillaje.
Para poder llegar con una sola mirada.
Alcé la vista y ahí lo tenía. Una mirada. Quizás la más bonita. Aún queda por vivir. Pero, esos ojos azules me llenaron cuando vi que dibujaron una sonrisa en mi cara.
Y fue tan sólo eso, una mirada...

martes, 2 de noviembre de 2010

Pequeños detalles.

Me han llamado la atención por volar entre la gente.
Me cansé de ser el trovador que contaba tantas historias y empecé a formar parte de una. Quizás la más importante.
Me cansé de pensar en lo que digo. Me olvidé de la censura.
Y a quien no le guste, hasta aquí le dejo leer.
Me metí en un mundo de mentiras donde dicen que la paz no es una utopía.
Donde un señor con barba y vestido de rojo trae la felicidad a una familia, pasando por la correspondiente publicidad de un guiño y una sonrisa.
Donde te ganas duras miradas y palabras por ser de un lado o de otro.
En este lugar en el que cada vez más niñas no quieren ser princesas y pasan a esa filosofía de ¿vivir la vida?
En un mundo donde los chicos persiguen una meta y se olvidan del mínimo término “caballero” que tanto triunfó.
Donde un hombre muestra serlo delante de miles de personas y de un animal grande. Homo versus taurus.
He intentado deshacer mucho tópicos pero a esta sociedad le gustan las inútiles etiquetas, aquellas que son sólo ajenas.
He aprendido a convivir con los defectos públicos, aunque no me gusten.
Porque seguiré odiando que niñas de doce años ya no jueguen más con la comba y aparezcan con catorce embarazadas, ahí ya no es un “baby born”.
Lo siento tan dentro que me duele.
Y un largo etcétera.
Pero, querido lector, me alegro de que esté ahí sentado prestando atención a mi “ira”, aunque sea un simple inconformismo.
Así que, te voy a dar un gran consejo, olvida mis paranoias aunque estés de acuerdo, levántate y haz aquello que te da miedo. Ahora o nunca.
Estos segundos nunca volverán a pasar por tus manos,
Quítate la corbata, ve a tu casa y abraza a tu mujer, ved la película que os unió.
Llama a aquella chica que, seguro, estará pensando en ti. Dila que es única.
Pon la música a tope y baila como si no hubiera un “mañana” por el que preocuparse.
Así disco tras disco.
Ponte tus patines y siente la velocidad.
Te podría dar tantas ideas de cómo vivir los pequeños detalles de esta vida, que terminarías hartándote de hacer caso a una aficionada como yo.
Así que, disfruta de aquellas alegrías que pasan desapercibidas…
Susúrrale al oído y aguarda su sonrisa…

lunes, 1 de noviembre de 2010

Heroína.

De gris estaba teñida la gran ciudad.
En la Gran Vía se podía respirar humedad.
En aquel oscuro cielo se pudo observar el nuevo icono de la humanidad.
Una “h” relampagueando con el sonido tremendo de un trueno.
La gente bajo sus paraguas, vivían su propia película.
Uno que espera en la salida del metro la llegada de su princesa.
La chica que disfruta bajo un improvisado techo con el chico enmascarado, aquel que le salvó de un aburrido supervillano.
Una simple sonrisa que ayuda a vivir a quien no puede. 
Un sincero abrazo para demostrar qué se siente y lograr no perderle…
Entre tanta lluvia, la puedes ver. Baja por la calle pisando el suelo mojado con sus vans de acción. Con una sudadera que la hace reconocible.
Manos en los bolsillos, capucha y mirada caída. No quiere ser reconocida.
Alza la vista y ahí está esa hache.
Nadie se dio cuenta aún.
Dos chicas con las manos ocupadas por bolsas ríen y la miran al pasar por su lado, comprar para llenar su vacío intentaron… sin darse cuenta de que las pequeñas alegrías no se venden a inmaduras crías.
Un niño que grita “mamá, ¡es Batman!”, mirando incrédulo a aquella inscripción en lo más alto.
Pobre niño, no sabía leer la perfecta “H” que estaba dibujada.
La misteriosa chica que por allí pasaba, se agacha para estar a su altura, le mira a los ojos, se aparta la capucha y le dice el mayor secreto que jamás olvidará.
El pobre niño confuso, pero con una gran sonrisa, repite sus palabras con una mirada ilusionada.
“H de héroe o Heroína. Pero sólo la que cada uno lleva dentro metida”.
Se aleja sonriente colocándose su capucha.
Su pelo mojado está perfectamente ondulado como si fueran aquellas olas mecidas por Poseidón.
Piensa en su héroe y comprende porqué le tocó a ella ser una Heroína.