Momento en el que los ventiladores lucen sus mejores galas, negando de un lado a otro que hace más calor aquí que ahí afuera. Ventanas abiertas: pasillos libres para los mosquitos hacia su venganza.
Momentos de siestas, culebrones, de no saber qué hacer, de sudores irremediables, de buscar tu chico perfecto descrito en tu libro de ese momento. Tu libro de verano.
El adiós a mis dieciséis y su añoranza. Unos patines que me esperan.
La vuelta al cole tras unas semanas de vacaciones. Es la relatividad, amigo mío.
Salgo a la calle y es ése olor. ¿No lo hueles? Es Nivea protector solar. ¿Que qué quiero decir con éso?
¡Que es el olor oficial de mis veranos! Contando con el del cloro.
Mis proyectos por delante. Ale, nuestro gran sueño a menos de un mes.
Qué vejez les estoy dando con estos trotes, pero... el mundo es aún más rápido.
Quisiera hablaros de mi Guadarrama/Galapagar, de mi Búbal, y de mi San Martín. Pero eso ya se convierte en mi vida privada.
Cuántas sonrisas veo por delante. Cuántas estupideces hacen cola para pedirme cita.
La canción del verano, en lista está con otras cuantas. Pero, eso se decidirá cuando terminemos con lo que tenemos entre las manos.
Tiempo para desconectar de los del cole. De algunos...
Tiempo para olvidarte de lo pasado durante los últimos 9 meses...
Picaduras de abejonejos, como cada campamento. Linternas entusiastas. Gafas de sol esperanzadas.
Un vaso de leche con campurrianas. La rutina de cada año, pero mejorada.
Los helados. Los "a las 12 y media en casa". El moreno cambiante en mi cuerpo. La marca del bikini.El "¡eeeeeh todo aprobado!" o el "la que nos espera este curso...".
Viajes. Increíbles. A lugares perdidos.
¿Playa? No, lo siento, este año nada de arena.
Una velada de miedo bajo el cielo, o una noche de estrellas.
Voy creciendo, pero mis ilusiones siguen ahí como cuando era pequeña.
Es verano, los motivos de tristeza se alejan. Me pongo morena (negra), salgo de noche y terminamos en fiestas.
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