"Como si hubiéramos ganado por habernos conocido".
Resonaba aquella canción en aquél portátil cada vez más asfixiado de recuerdos. Cada vez más lento en cuanto a chistes. Y cada vez más puesto en cuanto a secretos.
Acababa de terminar mi curso, aunque me quedaba ultimar los que serían mis últimos trabajos.
Recuerdo que tenía ya los diecesiete años y vivía relajada pero a toda prisa, queriendo vivirlo todo. Pero en ese momento estaba como en un pause. No encontraba el camino para seguir.
Creo recordar el nombre de aquél chico que tanto daño y tanto bien me hizo, se hacía llamar Héroe. Obviamente, mis queridos lectores, callaré su nombre como el número 58 de mis primaveras. Ha pasado tanto tiempo que ya tan sólo recuerdo pinceladas de aquella historia, o eso es lo que quiero haceros creer.
Recuerdo esas tardes cogidos de la mano, cuando todavía me daba vergüenza hacerlo en público.
Me viene a la cabeza la piruleta que le di y el ramo de flores que me dio acompañado de una carta aquél 29, espera, o era un 19. Ya no soy lo que era.
Dios mío, ¿dónde estará esa carta? Durante años la guardé a la derecha de mi escritorio junto a su foto en blanco y negro, perdónenme, nuestra foto en blanco y negro. Podría recitárosla ahora mismo; "A Claudia: Princesa, por favor, mírame..." Y hasta ahí puedo leer. Quizás me confunda de historia, y os esté soltando un rollo que no viene a cuento, pero en esto me convirtió mi vida. Loca, que estoy loca.
Millones de veces me pregunté qué habría sido de él. Pero pocas respuestas llegaron a ser oidas, pues, como siempre, mi orgullo estaba por encima y en cuanto a dolor, nadie podría ganarme. Me negué a llamarlo, me negué a quererlo, me negué y me cerré a muchas cosas. Quizás fuera el precio a deber después de una decepción de tal calibre.
Hoy, en este plató, no quiero hablar de mi primer libro, ni de la carrera que tengo detrás como bailarina. Quiero decirte a ti, anónimo del que acabamos de hablar, que quiero conocer a tus hijos y a tu esposa. Que sé que me has seguido y que siempre lo harás. Ahora, llámame. Veamos cómo van nuestras vidas y cómo han terminado desde aquel improvisado fin. Y quizás arrepintámonos al imaginarnos nuestra vida juntos.
Ya no hay vuelta atrás, pero quiero verte.
-Este programa es emitido en directo... Teléfono de aludidos: 648.......-
No hay comentarios:
Publicar un comentario