lunes, 5 de diciembre de 2011

Diciembre se hace notar.

Me quedan cinco minutos. Sólo cinco. Uno a uno los desgasto poniéndome el pijama, mirando esos dos moratones que lucen mi pierna y pensando qué tengo que hacer mañana. Un simple movimiento. El de cada día. Deshago lo más mínimo la cama, como vengo haciendo desde pequeña. Supongo que pensaba que así entraría menos frío. Diciembre se hace notar. Me tumbo, me meto en el sobre y dejo que la gran manta marrón me ayude a calentar mis pies mientras los froto rápidamente.

El abismo se vuelve a abrir, como cada noche. Se hace un agujero negro en mi cabeza que me descoloca. Se abre otro aún más grande en mi pecho que no me deja respirar. Intento cambiar de pensamiento, de tema... Como si de una conversación conmigo misma se tratara. Madre mía. Lo mismo de siempre. Dos segundo de otro tema y, como si lo hubiera hecho aposta, volvemos a lo de antes. Se vuelve a abrir. Frente a mí. Me arrastra. Lalalalalala. Me tapo los oídos. Vuelve a mí la niña de 7 años. Entre sofocos e hiperventilaciones, me destapo, me levanto de un salto, y salgo corriendo a por agua, la que me enseñó a tragarme las penas y a ahogar mis miedos. Botella en mano...
Diciembre se hace notar. Quizás sea por éso por lo que se abre casi cada noche. Quizás sea el frío de finales de año lo que me presiona y me hace intentarlo. Aunque no merezca la pena, el tiempo sigue pasando. Y no puedo gastarlo de cinco en cinco minutos, de sonrisas y de abismos. No sé qué pasará mañana.
...Así que, entre lágrimas y agobio, repito la frase que me ha acompañado desde que soy consciente (si es que podemos decir que ahora lo soy): "Papá, ¿me das un abrazo?".

1 comentario:

  1. Sinceramente, conmovedor. Me gusta ese toque de inocencia que has añadido al texto (sobre todo al final). Y más razón que un santo al decir que no podemos malgastar el tiempo de cinco en cinco minutos (la vida es más corta que eso), ni con sonrisas (con las que nos hacemos falsas ilusiones constantemente); y menos con esos abismos que nos traen de cabeza cada noche. Pero es lo que tiene. Diciembre, al parecer, se hace notar. (;

    ResponderEliminar