Coche amarillo. La sonrisa inocente de un niño. Un día lleno de risas sin motivos.
La foto de aquel inolvidable viaje. Recordarles al ver la entrada del concierto que me marcó un "antes" y un "después".
Y es que en estos pequeños detalles podemos ver que la vida es bella tal y como es.
El sabor a chocolate en mi paladar. Un abrazo desinteresado.
El momento que esperé durante tanto.
Esa dulce navidad.
Esa dulce navidad.
El libro que leí cada verano.
La frase que repito una y otra vez.
La película que me hizo llorar cada vez que la vi. La canción que tan bien me define. Mi típico "es algo raro", y volver a dudar de todo.
Un susto. Una zancadilla. Cada paso de baile que hago como si nada.
Mi monstruo de las galletas. "Maybe" podría ser él... Un amigo invisible que me regala una galleta.
Y, después de dieciseis años, llorar viendo "El Rey León"...
Alguien que siempre está ahí para reirse conmigo. Otro alguien dispuesto a bailar a mi lado. Las diferencias que nos hacen fuertes.
...Y una sonrisa por la que perderme.
El momento de silencio pensando bien qué decir. Malos y buenos momentos, pero que ambos por mí han pasado.
Dibujar mi nombre en el cristal empañado de un autobús.
Cosas. Momentos. Recuerdos. Pequeños detalles que me hacen sonreír día a día. Insignificantes gestos que hacen que la vida merezca aún más la pena.













