miércoles, 21 de diciembre de 2011

Mi rutina al despertar.

El sudor que ahora mismo llevo encima, es resultante de una de mis vidas. Aquella vida por la que me levanto y, aunque algunas veces me mate, sigo adelante porque, aunque lo intentaron, nadie podrá reventarme.
Miraba a un lado y miraba a otro. Maquinaba una a una las gotas de ese sudor que terminó en el suelo.
Como todo en esta vida, qué ironía. Voy montando mi rutina. Pequeñas piezas que faltan en este gran montaje al que aún no se le ha dado cuerda. No, todavía no ha sido el momento exacto para hacerlo.
Miraba a un lado y miraba a otro, me tiraban las piernas, y mi cuerpo quería hacer el tonto. Tiraba de mí la espalda, tiraban de mí mis brazos... Arriba y abajo los abdominales se terminaron. Me dolían los tobillos y me apretaba la garganta. Menuda tarde perfecta para "tele y manta".
Miraba a un lado y miraba al otro, alguien me habló alguna vez de los retos. Otra vez, la palabra superación llegó a mis oídos. Entre regalos insustanciales, luces en los árboles, números en boletos y mesas repletas de hambre, mi tripa ha dicho "basta" antes de tiempo. Me ha jodido el mejor momento de mi día, pero así ha sido.
El alma me apretaba en la garganta para salir ahí fuera, donde todo parece más fácil. Ella vive encerrada en mí, vive presa de mis bailes, de mis comidas y de mis horas de Latín.
La pobre sólo es "libre" a la hora de dormir. Cuando me despierto, día tras día, dando gracias, digo "Uf, menos mal que no se fue de mí."

lunes, 5 de diciembre de 2011

Diciembre se hace notar.

Me quedan cinco minutos. Sólo cinco. Uno a uno los desgasto poniéndome el pijama, mirando esos dos moratones que lucen mi pierna y pensando qué tengo que hacer mañana. Un simple movimiento. El de cada día. Deshago lo más mínimo la cama, como vengo haciendo desde pequeña. Supongo que pensaba que así entraría menos frío. Diciembre se hace notar. Me tumbo, me meto en el sobre y dejo que la gran manta marrón me ayude a calentar mis pies mientras los froto rápidamente.

El abismo se vuelve a abrir, como cada noche. Se hace un agujero negro en mi cabeza que me descoloca. Se abre otro aún más grande en mi pecho que no me deja respirar. Intento cambiar de pensamiento, de tema... Como si de una conversación conmigo misma se tratara. Madre mía. Lo mismo de siempre. Dos segundo de otro tema y, como si lo hubiera hecho aposta, volvemos a lo de antes. Se vuelve a abrir. Frente a mí. Me arrastra. Lalalalalala. Me tapo los oídos. Vuelve a mí la niña de 7 años. Entre sofocos e hiperventilaciones, me destapo, me levanto de un salto, y salgo corriendo a por agua, la que me enseñó a tragarme las penas y a ahogar mis miedos. Botella en mano...
Diciembre se hace notar. Quizás sea por éso por lo que se abre casi cada noche. Quizás sea el frío de finales de año lo que me presiona y me hace intentarlo. Aunque no merezca la pena, el tiempo sigue pasando. Y no puedo gastarlo de cinco en cinco minutos, de sonrisas y de abismos. No sé qué pasará mañana.
...Así que, entre lágrimas y agobio, repito la frase que me ha acompañado desde que soy consciente (si es que podemos decir que ahora lo soy): "Papá, ¿me das un abrazo?".

lunes, 28 de noviembre de 2011

Inversamente proporcional.

Toda conversación empieza por un "hola, ¿qué tal?". Mientras tanto, en cualquier punto de Madrid una morena acaobada, luciendo un estilo fingido y "elegante", hace abuso de esa confianza que nunca se rompe (aquél gran "mejor amigo"), e inicia un intercambio de palabras e ideas con un simple "Feo!" o algo así como que está harta de las relaciones de esta p*** vida.
Y así porque sí. Le parece que todo es inversamente proporcional.
¿Ahora mismo? Lo firmaría.
 Se queja de que todo se rige por dichas relaciones inversamente proporcionales y, al hacerlo, se da cuenta de que sin quererlo, está dando forma a los pensamientos que últimamente no cesan de moverse en su cabeza. Recuerda que alguien alguna vez le dijo: "La cabeza es redonda para éso, para que los problemas puedan dar la vuelta". Qué irónico, piensa. Si se pudiera dar la vuelta a sus problemas no estaría así, vaya. Que a pesar de todo lo que la vida le tiene preparado (sin que ella lo sepa), tiene el valor de quejarse y de decir que lo que ella vive no es más que una mierda de vida.

Vayamos por partes, se encuentra escuchando al tío que escuchará en apenas dos semanas en directo, en sus piernas, por otro lado, sus manos, cual posición de un escriba y cual ley del estatismo (y parecía inculta), reposan sus brazos, y sus manos escriben sin saber realmente lo que quieren llegar a decir. Pero sus dedos se deslizan rápidamente sobre las teclas, cuidando lo que pueda publicar, pues él llegará a leerlo. O eso espera.
Y así sin más, lo publica.
Sin escribir el gran final que todo lector quiere oír, y va por ti: que te quie...

martes, 22 de noviembre de 2011

Decía ser mi amiga.

Una forma bien estructurada de vida rige por ahora mi día a día.
Miedo me da que sea así para siempre.
Que me gusta escribir, me encantan los niños. Magisterio, Pedagogía y quién sabe si periodismo.
Todo se mueve poco a poco y a la vez rápidamente por el dinero, las salidas y el paro. "Porque a ti te pega...", "por que yo te veo..." ... en tal carrera.
Éso es.
Ahora todo empieza a ser una Carrera, compitiendo unos contra otros. Para ver quién tiene la mejor nota.
Para ver quién consigue el trabajo. Para saber quién es el mejor, mientras los demás... pertenecen a la parte que siempre quedó en segundo plano.

Letras. Junio. Selectividad. Complutense. O así decían aquellas dos niñas que soñaban con crecer juntas e ir a la facultad de letras de la UCM.
Y si me preguntan: Bailar. Ése es mi sueño. Y entonces me dijeron: "Pues inténtalo."
Y aquí me veis, con millones de carreras en mi mente, con una media alta, con ganas de escribir, enseñar y bailar, con algunas metas, con un solo sueño (por el que vivo) y, finalmente, sin saber por dónde tirar...

...Pa' lante, supongo.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

2 cm.

Ella se acerca.
La imaginación la deja ver una estación: siempre supo que ése era su lugar en el mundo.
Entre trenes que llegan desde lejos y otros que se van aún más allá.
Se para. Junta sus piernas dejando al aire sus zapatillas de aventura. Una gran imagen, y, con ésta, recuerda un cartel azul que publicaba a dónde se dirigía aquel verano.
Pero, de repente, le ve y, en ese mismo instante, un escalofrío le recorre el cuerpo. Se da cuenta de todo.
Ahí está él.
Ahí está ella.
Sin más, como he dicho, se acerca. Se acercan.
Como dos cuerpos que se han buscado durante meses.
Como las dos partes que se complementan de una misma historia.
Él se funde en su mirada. Ella mientras tanto en su sonrisa.
Tan sólo una fina línea de dos centímetros ahora les separa.
Es lo que tiene la distancia.

lunes, 22 de agosto de 2011

Él, ÉL con Mayúsculas.

Él. Escultura de mármol que sobresale 3 metros por encima de mí.
Él; que poco a poco se escapa de mis manos, como una gota de agua.
Todo. Su sonrisa. Sus ojos. Su mirada. Su sonreír. Su forma de agarrarme cuando cree que soy la única. Y él siendo el único.
Con finas palabras va clavándose en mí todo él. Un adiós previsible, ¿y qué? Me la sopla.
No me iré con las ganas de hacerlo, porque no. Me niego.
Siempre huyendo. Siempre perdiendo. Y ahora lucho. Una y otra vez el mismo final.
Lo odio. No sabéis cuánto lo odio.
Rabia. Impotencia. Tristeza. Bajón. Y, quién sabe si envidia...
Días perdidos y mojados en ignorancia que han pasado factura.
La Luz del Valle, y dos narices.
Unas canciones.
El abrazo de esa noche.
Jugar a "dos bandas".
Unas chips ahoy que hacen del ron que no tienes aquí.
Noches sin saber qué hacer, observando la madera crujiente sobre mi cabeza. Y como dice la canción, "es demasiado tarde para salvarme".
Chistes. Joder, cuántas risas cómplices.
Palabras escritas  sobre una mesa de parchís. Y sobre ésta, pues éso. Las lágrimas invisibles que ahí están, rebotando contra la madera. Decepción.
¿y veis éso? Son las medallas de las carreras que no gané.
Los besos y abrazos que alejé de mí.
Sus sonrisas.
Pues éso, querido lector o no lector. Terminó ocurriendo el mismo final.
El mismo "otra". El mismo insulto salió de mi boca.
Y de mientras, frunzo el ceño, me agarro del pelo con las palmas abiertas, escucho música, bailo, grito y finalmente... lloro.

viernes, 5 de agosto de 2011

Unos cuarenta hilos rojos.

Cualquier pregunta sobre la felicidad es difícil de responder.
Podemos interpretar la felicidad como millones de risas, millones de chistes, e incluso, resumirla en 10 días o en una palabra.
Un despertar increíblemente cansado, un "pon un bombero en tu vida", unas bolsas de basura que para nosotros son mucho más que eso, el uso masivo de imaginación, clases en las que uno se podía dormir...
Un "rabiosa" para un bombero, un baile de frutos, una rutina a ritmo de dos cafés y una Coca-Cola por día, una canción cantada a modo de playback, unos indios amarillos, el intentar revivir a Ana a base de RCPs, un "te voy a dar la extrema unción", unos chinos rojos, un "estáis hechas unas cotorras", una pechá de sonrisas y un muchito de Coca-Cola para las malagueñas.
Una Eme, dos, tres, ¡y cuatro!
Alicante, Málaga, Valencia, Salamanca, Murcia y Madrid.
Una canción de Disney, unos despertares amables, un momento de jabón y agua que te une a ella, el Bob Esponja que nos marcó y un par de niños que nos hicieron felices a todos.
Un "¿por qué no ser amigos?" y dejarlo todo a un lado.
Un "Good morning", su sonrisa y su guiño.
Una aventura colgando de arneses, un "me ha picao' un pollo", un hilo rojo que me une a todos ellos.
Maletas y mochilas fueron preparando nuestro adiós.
¿Y ahora?
Ahora, tan sólo déjame pensar que sigues conmigo.
Unos azules castigados sin disfraz, un waka-waka con una valenciana, una promoción de su buzón, un merequeté, un tío Pep, una vaca lechera...
Unos 10 minutos sin parar de reír.
Recuerdos que se hacen llamar Felicidad.
Son tantos que ya no sé si alguna vez los llegué a soñar.
Podemos interpretar la felicidad como millones de risas, millones de chistes, e incluso, resumirla en 10 días o en una palabra: Guadarrama.

lunes, 27 de junio de 2011

La vida es bella.avi Descargando 19,29% Tiempo restante: el que tú quieras.

He conocido la felicidad, aunque a cachos.
Me han enseñado a creer en algo mejor de lo que se viene dando hoy en día. Y sí, a veces eso conlleva a un mundo de utópica fantasía.
Me he comido helados, chocolate, delicias en su punto y nada he probado como el sabor a mordisquearte.
He sentido flores en mi mano, rosas y nada más increíble he podido ver que tu sonrisa respondiendo a la mía.
Hoy, de la siesta me he levantado moñas. Y sólo me ha quedado dedicarle esto a tus neuronas.
He perdido el hilo, lo siento.
Empezaré de nuevo recolocando mis ideas...
...Ah. Ya recuerdo.

Quería decirte que gracias a ti soy la que soy.
Te debo un titanic. Te debo un millón de sonrisas. Te debo mucho pero, tú aún ni lo sabes.
Te debo viajes, fotos, buenos días por la mañana y montones de carnavales.
Películas de tele, cines de domingo por la tarde y el pillar un día cualquiera para poder verte.
Aún más sueños robados, destinatarios anónimos (como tú en estos momentos), cartas leídas a medianoche guardadas eternamente, piruletas de galleta estúpidas de 4.50, mcflurrys, tardes por Gran Vía, conciertos, camisetas, mis nike, mil partidos culés, mil exposiciones por ver, MIL COSAS que dejé sin hacer.
Te debo tanto, que creo que me estoy olvidando de todo por una simple razón: Reboso.
Me sobran moñadas que decirte pero que nunca podré gritarte. Me sobran razones para querer verte, pero a ti te faltan. Te regalo sonrisas y noches, pero nunca te llegan.
Tú fuíste quien me enseñó a creer que La Vida es Bella.
Tú fuíste quien me alegró millones de mañanas (que espero que algún día vuelvan) con ese ¡Buenos Días Princesa!


La vita è bella grazie a te.

martes, 21 de junio de 2011

L'été est arrivé.

Pequeñas pizcas de libertad sobrevuelan mi habitación. "Cuatros" y "treses" que te dificultarán la vida durante  los próximos meses. Y, aunque no sea mi caso, te harán sufrir hasta Septiembre.
Momento en el que los ventiladores lucen sus mejores galas, negando de un lado a otro que hace más calor aquí que ahí afuera. Ventanas abiertas: pasillos libres para los mosquitos hacia su venganza.
Momentos de siestas, culebrones, de no saber qué hacer, de sudores irremediables, de buscar tu chico perfecto descrito en tu libro de ese momento. Tu libro de verano.
El adiós a mis dieciséis y su añoranza. Unos patines que me esperan.
La vuelta al cole tras unas semanas de vacaciones. Es la relatividad, amigo mío.
Salgo a la calle y es ése olor. ¿No lo hueles? Es Nivea protector solar. ¿Que qué quiero decir con éso?
¡Que es el olor oficial de mis veranos! Contando con el del cloro.
Mis proyectos por delante. Ale, nuestro gran sueño a menos de un mes.
Qué vejez les estoy dando con estos trotes, pero... el mundo es aún más rápido.
Quisiera hablaros de mi Guadarrama/Galapagar, de mi Búbal, y de mi San Martín. Pero eso ya se convierte en mi vida privada.
Cuántas sonrisas veo por delante. Cuántas estupideces hacen cola para pedirme cita.
La canción del verano, en lista está con otras cuantas. Pero, eso se decidirá cuando terminemos con lo que tenemos entre las manos.
Tiempo para desconectar de los del cole. De algunos...
Tiempo para olvidarte de lo pasado durante los últimos 9 meses...
Picaduras de abejonejos, como cada campamento. Linternas entusiastas. Gafas de sol esperanzadas.
Un vaso de leche con campurrianas. La rutina de cada año, pero mejorada.
Los helados. Los "a las 12 y media en casa". El moreno cambiante en mi cuerpo. La marca del bikini.
El "¡eeeeeh todo aprobado!" o el "la que nos espera este curso...".
Viajes. Increíbles. A lugares perdidos.
¿Playa? No, lo siento, este año nada de arena.
Una velada de miedo bajo el cielo, o una noche de estrellas.

Voy creciendo, pero mis ilusiones siguen ahí como cuando era pequeña.
Es verano, los motivos de tristeza se alejan. Me pongo morena (negra), salgo de noche y terminamos en fiestas.

domingo, 19 de junio de 2011

Que te vaya bonito.

Me duele muchísimo dedicarte estas palabras, pero a alguien se las tenía que regalar.
Rabia, lágrimas, pero por encima de esto, decepción.
Preferiste ignorar todo. Dijiste "creo que me estoy enamorando", pusiste punto final a todo y adiós muy buenas.
"El problema es que te quiero", ¿y ése es el problema? ¿En serio quieres saber cuál es el problema?


-No intenten hacer esto en sus casas, las siguientes palabras pueden herir los sentimientos del lector-


Rabia mode on: 
Te quise, y al fin y al cabo todo eso llevó a que dejaras todo como lo dejaste. Ignorante de la vida... me da pena estar escribiéndote esto a ti. A ti. Que tantas noches me sacaste de la mierda. Que tantas veces con un simple "boba" me hiciste olvidarme de todo. Y desde aquél Noviembre todo lo que escribo te va dedicado a ti, pero, un momento, tú estás pendiente de no verme. 
Ahí lo tienes, decepción.
Que LA persona (no una cualquiera) pase de decirte que no puede vivir sin ti a que te deje de lado y no quiera ni verte.


Mira, te iba a dedicar unas cuantas palabras (más) de rabia, pero si te soy sincera, creo que es mejor que te des cuenta tú solo del efecto dominó producido. Y también creo que no mereces más hojas de papel dedicadas, ni más lágrimas, nada más.
¿Quieres saber la verdad? Todo esto me da pena. Me has decepcionado tanto que ahora me cuesta creer a alguien.

Muchas gracias por vivir lo que viviste conmigo. Aprende a ser fiel a tus palabras.
Hasta la vista.

lunes, 13 de junio de 2011

Ver Nuestra foto en blanco y negro.

"Como si hubiéramos ganado por habernos conocido".
Resonaba aquella canción en aquél portátil cada vez más asfixiado de recuerdos. Cada vez más lento en cuanto a chistes. Y cada vez más puesto en cuanto a secretos.
Acababa de terminar mi curso, aunque me quedaba ultimar los que serían mis últimos trabajos.
Recuerdo que tenía ya los diecesiete años y vivía relajada pero a toda prisa, queriendo vivirlo todo. Pero en ese momento estaba como en un pause. No encontraba el camino para seguir.
Creo recordar el nombre de aquél chico que tanto daño y tanto bien me hizo, se hacía llamar Héroe. Obviamente, mis queridos lectores, callaré su nombre como el número 58 de mis primaveras. Ha pasado tanto tiempo que ya tan sólo recuerdo pinceladas de aquella historia, o eso es lo que quiero haceros creer.
Recuerdo esas tardes cogidos de la mano, cuando todavía me daba vergüenza hacerlo en público.
Me viene a la cabeza la piruleta que le di y el ramo de flores que me dio acompañado de una carta aquél 29, espera, o era un 19. Ya no soy lo que era.
Dios mío, ¿dónde estará esa carta? Durante años la guardé a la derecha de mi escritorio junto a su foto en blanco y negro, perdónenme, nuestra foto en blanco y negro. Podría recitárosla ahora mismo; "A Claudia: Princesa, por favor, mírame..." Y hasta ahí puedo leer. Quizás me confunda de historia, y os esté soltando un rollo que no viene a cuento, pero en esto me convirtió mi vida. Loca, que estoy loca.

Millones de veces me pregunté qué habría sido de él. Pero pocas respuestas llegaron a ser oidas, pues, como siempre, mi orgullo estaba por encima y en cuanto a dolor, nadie podría ganarme. Me negué a llamarlo, me negué a quererlo, me negué y me cerré a muchas cosas. Quizás fuera el precio a deber después de una decepción de tal calibre.
Hoy, en este plató, no quiero hablar de mi primer libro, ni de la carrera que tengo detrás como bailarina. Quiero decirte a ti, anónimo del que acabamos de hablar, que quiero conocer a tus hijos y a tu esposa. Que sé que me has seguido y que siempre lo harás. Ahora, llámame. Veamos cómo van nuestras vidas y cómo han terminado desde aquel improvisado fin. Y quizás arrepintámonos al imaginarnos nuestra vida juntos.
Ya no hay vuelta atrás, pero quiero verte.



-Este programa es emitido en directo... Teléfono de aludidos: 648.......-

jueves, 19 de mayo de 2011

UNA CANCIÓN MÁS PARA EL RECUERDO.

"Esta noche a tu ventana tira piedras la luna, dice que no llores sola... Que ella quiere compañía, que la noche es larga y fría."
Me va usted a permitir plagiar por unos segundos las moñadas de La Fuga. Me va usted a dar el placer de escribir, pluma en mano y mesa con papel, la misma fuerza de ese maldito o bendito Rulo.
Hago una oda a la música que sin querer me llenó de lágrimas y de sonrisas y solamente decir que sí, que yo me siento/sentí igual.
Parece que soy yo la que dice tus palabras, Roberto Iniesta.
Parece que yo formé aquel MN sólo para dar una banda sonora a ti, cocodrilo.
Reúno las fuerzas de El Grande y grito al aire que nunca podrán conmigo. Gracias, Michael.
Y con perdón, empezaré a recitar en voz alta, mi pequeña y particular continuación a esa canción. Ejem. 
Dice así...
...Fuiste un partido de basket perdido,
una sonrisa contra el destino,
un abrazo en tu cama.

Fuiste un abrigo en invierno,
una canción en el aeropuerto,
un helado de nata.

"Fuiste y lo importante ha sido eso, que es pasado aunque me quejo. Ni te extraño ni te siento..."

Fuiste un mensaje de lunes,
un cielo sin ninguna nube,
un "toque y me llamas".

Fuiste una historia inacabada,
un plato lleno de agua,
unas cuantas rayadas.
"Fuiste y lo importante ha sido eso, que es pasado aunque me quejo. Ni te extraño ni te siento..."
Fuiste un diciembre con miedo,
un momento un poco tenso. 
Ni exagero ni te miento.

Fuimos dos mundos de recuerdos,
siempre en la mente inquietos
Jugando a hacernos daño,
jugando a no entendernos...

"...A destiempo van viniendo tus fantasmas a escupirme tus recuerdos".



martes, 10 de mayo de 2011

Delirar (Verbo).


Es porque alguien me dijo alguna vez "algo mejor vendrá".
También tiene que ver que me pase el día escuchando a alguien cuyo lema es "si es así es por algo".
Quizás alguna relación tendrá con que una vida no muy distante es regida por una filosofía que dice así: "Lo que tenga que ser, será."
Muy bien.
¿Y mientras tanto qué?
Mientras tanto, puré.
                                                            ...Be a Monzter.

jueves, 5 de mayo de 2011

Amargo sabor a vida.

He perdido un Metro, dos, e incluso, tres...
He llegado a despedirme de las fuerzas de seguir luchando contra mí, contra ellos y contra el mundo.
Acabo de perder a mi granjero de ojos azules y ya no sé si SE BUSCA. No tengo ni idea de dónde se fue.
Me espera Inglés, Latín y Griego.
Fuera de cobertura. Una raya de batería.
Frikadas provenientes del mismo sitio.
Inutilidad.
Hagamos de esto un drama, una película taquillera de los años '80 y sigamos con el cuento.
Guiones y besos insustanciales.
Cosas que ocurren porque sí... o porque no.
Nada que valga más la pena que levantarte después de una gran caída, aunque cojees. Aunque tu pierna diga "PROHIBIDO PASAR".
Aquello que apartas, por lo que escoges.
Un "momento guay" de tu vida que empiezas a entrañar y que, lo siento, pero ya no está aquí.
Un "-¿Qué? -¡QUE TE QUIERO!" enfundado en un abrazo.
He llegado a ignorar el significado de aquello que siempre me rodeó y ahora mismo, se replantean demasiadas cosas. Y a la vez.
Y venga, otra vez el drama.
Otra vez esa "mala racha" de visiones insignificantes y pesimistas de la vida, que trafican con millones de sonrisas.
Ya no hay adicciones.
Ya no hay ese alguien.
Ya no hay Best Friends Forever.
Ya no hay oídos que me oigan, sino lectores ansiosos de historias.
Ahora mismo es un momento al que le he etiquetado como "cambio".
Un cambio raro y duro, pero un cambio como otros muchos que viví.
Desaparecen cosas y se vacía esto.
Aún así, sigue faltándome champán para brindar por todos los buenos momentos vividos...
...Y que me quiten lo bailao'.

sábado, 26 de marzo de 2011

Eh. Tú. Sí, tú.

Te voy a contar un secreto, ¿me lo guardas?
Mi abuelo me diría que no te lo contara porque así me lo guardarías... pero, te lo voy a contar porque siempre fui una niña muy chismosa y como decía Él: un demonio.
Pero ahora, ya sé andar y, abuelo, sé bailar. Sé que te encantaría verme bailar. Lo sé. Sé que te encantaría verme llorar de alegría cada nochebuena. Y lo peor de todo es que sé que te encanta cuando salto recorriendo tu antigua casa gritando mis proyectos, mis viajes... Lo sé.
Me has faltado, pero sé que estás ahí. Y ahora que no tengo tiempo, es a mí a quien le toca despedirse.
Espero que te lleguen todos mis susurros de buenas noches, y que veas todas las sonrisas que te dedico tras un triunfo.
Ahora, me voy a dormir y dentro de unas horas, estaré preparada para vivir un sueño.
Gracias, abuelo.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Oh là là.

Deja que todo surja, que se llenen tus pulmones de aire fresco dentro de esta cerrada a cal y canto habitación. No esperes más y guía tu camino.
¿Qué c***? SI TE QUEDAN UNOS DÍAS.
Díficil de explicar. Ilusión fácil de alcanzar.
Y qué más... A tan sólo unas horas de un sueño reducido a una semana.
Relajo los músculos, baja la tensión, los nervios se caen por las aceras y las maletas nos acechan esperando a que les dedicamos nuestro preciado tiempo de ilusiones del futuro.

No hay nada más que decir, a partir de ahora "Siempre nos quedará París".

miércoles, 16 de marzo de 2011

I feel Broken.

Sí, aquel día me cambió la vida por completo.
Aquel 29 oí mi primer "te quiero", aquel 29, lamentablemente, me cambió.
Yo antes era un chico normal, no sé si me entiendes.
Llevaba al día mis estudios, excepto la filosofía, que no la llegaba a comprender...
Tenía tantas cosas en la cabeza que ni yo sabía a dónde me dirigían mis pasos.
Iba rápido, siempre tenia prisa.
Y bueno... en lo que respecta a mi vida, no era nadie, o eso pensaba.
Sí, estaba bien rodeado y claro que me querían mis amigos y mi familia pero, me sentía solo, muy solo. Y, aunque suene estúpido, temía a la muerte aunque no fuera a perder mucho...
Es difícil de explicar, pero ya que estamos aquí os lo contaré; toda mi vida me han inculcado ser buena persona, pero parece ser que me tocó vivir la moda en la que los chicos que no respetan triunfan. Hubo varias princesas en esta etapa de mi vida pero todas se encadenaban a innumerables inconscientes materialistas. Y todo fue así durante muchos años.
Pero cuando ya empezaba a perder las fuerzas, las esperanzas de tener a alguien con quien sentirme seguro, apareció ella: Bea.
Todo fue perfecto desde el principio, nos entendíamos, empecé a vivir gracias al momento en el que nos miramos por primera vez.
Pero ¿qué voy a decir?, tenía 19 años, era lógico, ¿no? Nunca sabré si estuve enamorado aunque, que quede entre nosotros, yo diría que sí lo estuve.
El tiempo me separó de ella cada vez más.
Quizás ya se haya olvidado de mí.
Si la pudiera volver a ver le diría todo lo que nunca llegué a decirle...
No sabía nada de mí hasta aquel 29.
Después de un mes con ella. No recuerdo muy bien cómo fue.
Si pudiera volver atrás.
Dejaría el tabaco. Dejaría el chocolate. ¡Iría en bici a todos lados! Pero no se puede...
Ahora sólo maldigo el momento en el que aquel cabrón nos sacó de la carretera.
Me quitó la oportunidad de vivir mi vida perfecta con ella.
Nos separó.
Y todo el miedo a lo que pasaría después se esfumó cuando, tumbado en la autopista me abrazaba mientras lloraba y me dedicaba mi primer "te quiero", el primero nuestro... el último.
Me rodeó la oscuridad y, simplemente, desaparecí.
Pero me llevé su te quiero...
¿Ella? Ella se llevó un regalo en forma de silla de ruedas.

lunes, 14 de febrero de 2011

Mi San Valentín.

Hoy, 14 de Febrero, como cada año salí a la calle acompañada solamente de mi música, y sonriendo.
Hoy, 14 de Febrero, no es el único día que he podido añorar una rosa, ¿por qué roja? Una rosa Azul.  Hoy es un día más de la rutina de "echar de menos" a alguien.
Se ha convertido en una costumbre, donde el rojo predomina entre los colores que realmente dan alegría a la vida. Donde si no recibes una rosa, un beso o un te quiero, es tu peor día.
Extraño comportamiento el nuestro en este día. San Valentín le llaman...
Flores, grandes flores, enormes ramos de ellas que juntan toda la gama de colores, con una nota (¿a que lo adivino: "Te quiero"?)
Chicos que viajan en el metro, ojos azules que te hacen pensar que ya tienen dónde mirar, puesto que dónde van a ir... a por su princesa en el día de San Valentín...
Un "Cupido" me sorprende tras un limpio cristal, se apropia de una técnica de markéting que, sinceramente, me encanta. Saluda a todo tipo de gente, se deja hacer fotos, y cómo no, enseña una parte de su torso... Gracioso con su pequeño arco y esas flechas de corazones. Pero aún así, me ha alegrado. ¿No podría respirarse este ambiente todos los días?
Niñas de ocho años que crecen con la idea premeditada de un día para los enamorados.
Señor y su señora que han compartido media vida, pero ella luce una sonrisa y una rosa ¿amarilla? Me encanta.
Mirar al suelo y, vaya hasta hoy la gente es sucia, envoltorios (rojos, como debe ser) de bombones cubren los suelos de la calle.
Solteros que dicen que es una técnica comercial, parejas que se sienten más enamoradas (¿dónde espolvorean esa magia?) y gente que ha decidido optar por el mejor camino: demostrar amor cada día, no quedarse en un simple 14 de Febrero.
Y que me pregunten si quieren...
Soltera estoy y hoy he sonreido (quizás más que otros días).
Ninguna rosa me ha llegado y ningún te quiero obligado han escuchado mis oídos.
Porque lo celebro. Porque estoy enamorada. Estoy enamorada de cada detalle que puedo encontrar.
¿Es que no consiste en eso el amor?

lunes, 24 de enero de 2011

"La sonrisa de ese punky". Primer paso para enfrentarte al pasado.

En una tarde gris de Enero, entre el bullicio de la gente.
Nuestra protagonista femenina, y anónima, avanzaba por las calles de la capital, dejándose llevar por la marea que suele arrasar ese lugar.
Le viene a la cabeza todos los momentos que han vuelto de repente a ella, convirtiéndose en una obsesionada.

Un año antes de esta repentina obsesión

"¿Qué le vamos a hacer?", "se veía venir...", "a seguir adelante, ¿no?".
Intenta convencerse de que aquel prematuro adiós fue bueno, en vez de malo. Busca saber que las cosas positivas de este suceso, pero por más que le da vueltas, peor se siente y más grande tiene el nudo en la garganta.
Para colmo en dos semanas le tendrá que ver. Por lo menos estarán los demás, ¿no? Podrá estar en la misma fiesta que él, pero ignorándole. Sí, tiene que poder. Al fin y al cabo él ha sido el niñato.
Antes de darse cuenta, está sonriendo. Antes de darse cuenta, le quedan unos días más de simple vacío para enfrentarse cara a cara al pasado.
Y esa corta semana pasa entre risas, proyectos, estudios y metas.
El mismo día antes del temido reencuentro, aunque sólo hayan sido dos semanas después de esa decepción, se mira en el espejo y sonríe.
Se jura así misma sonreír el triple en la fiesta que le espera en menos de 24 horas.
Lo que no sabe es que se olvidará de su promesa y sonreirá por otro motivo.
Digamos que un punky tendrá algo que ver...

domingo, 16 de enero de 2011

"La sonrisa de ese punky". Sonrisas de la infancia.

Ella es una chica normal, pero diferente, raro no es, ¿no?
Se pasa la vida riendo y disfrutando de aquello que está en sus manos.
¿Su virtud? Nunca desaprovecha ninguna oportunidad. Aunque a veces a esta "virtud" se le ha dado el nombre de defecto, gracias a aquellas personas que todo el mundo tiene en su rutina como "amigas".

Sueña. Nunca deja de soñar. Con cosas, muchas cosas, que cree que le harán alcanzar, cada una de una manera, el poder decir "Soy feliz".
Hay una sonrisa, una canción, unos recuerdos, una ilusión: un chico dentro de estos sueños.
Pero, para esta historia habrá que remontarse a muchos recuerdos...
Maniobra del destino, o eso quiere pensar ella.
Después de una pequeña historia, pero inolvidable, allí estaban los dos...
Momento en el que ella se resguardaba del frío de una tarde de domingo, y él estaba con ella. ¿Pero ella? Buf. Ella estaba con otro en la cabeza, "otro" que terminó siendo un recuerdo: como siempre. Y eso, el ser un simple recuerdo, es lo que más teme ahora, el final que hace que todo termine igual que siempre.
Hay nieve, y ella está con el pelo alborotado, ridículamente empapado.
El grupito de amigos se ríe, ella se ríe, él la mira y sonríe como si se enterara de los demás. Pero sólo se queda sonriéndola a ella. Regalándole su sonrisa.

En el otro lado, en la misma pandilla.
Ella hubiera querido que él estuviera allí, con ella. Si estuviera, habría sido mejor, aunque  hoy está siendo una gran tarde, ese tipo de tardes que con el paso de los años llamará "viejos tiempos". Un claro ejemplo que de poca cosa puede salir mucho.
Siguen haciendo locuras, se oyen risas. Ahora están "luchando" como si fuera una película de acción cutre y mal grabada. Pero se lo pasan genial.
Todo esto le recuerda a aquel grupito de cinco niños con siete años cada uno en el que... "Aquí estamos, los cinco niños de siempre con más amigos, mi mejor amiga, estos dos locos que se ríen y aquel con la misma cara de niño de siempre. Pero, ¿me está mirando? Sí, me está mirando. Qué sonrisa tiene. Y la verdad es que se ha convertido en un punky muy guapo"...